Quienes trabajamos en el sector del marketing tenemos dos premisas en nuestro día a día: el cliente es lo primero y “en casa del herrero, cuchillo de palo”. Por esta razón, nos desbordamos en atender cuentas, en optimizar y mejorar la visibilidad y la percepción que tienen las marcas y los individuos que confían en nosotros… Pero nos olvidamos de lo primordial: nosotros, como parte de esta industria, como parte de esta labor, también nos constituimos como marcas en sí mismos.

Así, yacen en todo un “cementerio virtual” de páginas en Blogspot, Myspace, Blogger o el rey de los blogs: WordPress. Páginas que abrimos con la ilusión de mostrar un poco más al mundo sobre nosotros (aunque no tanto como lo hacemos con Facebook, que daría para otro post) pero que acabamos abandonando envueltos en la rutina del día a día que nos hace estar frente al ordenador para todos menos para nosotros mismos.

Con esta premisa sobre la mente decidí relanzar el blog personal de Marcos Heredia, un blog que sin tener más pretensión que la de explicar mi cotidianeidad laboral y los temas que suscitan mi interés, también tiene mucho de marketiniano: la enorme y necesaria razón de construir y posicionarnos como marca personal, sin tener que estar sujetos a “empleado de”, “responsable de”, o simplemente lo que describamos en nuestras bios de RRSS.

 

La necesidad práctica de manejar nuestro propio posicionamiento

 

No se trata de relanzar blogs, crear uno personal o simplemente dejar de abandonarlos (que también). Si a estas alturas no solo de este artículo, sino de la era digital en la que estamos inmersos, aún no entiendes la importancia del posicionamiento personal te propongo el siguiente ejercicio práctico:

Busca tu nombre y apellidos entrecomillados en la barra del buscador para que lo tome tal cual (por ejemplo en mi caso: “Marcos Heredia Tapia”). Seguramente la búsqueda te arroje resultados como tus cuentas en redes sociales, algunos de esos blogs que nos abrimos durante el boom de las bitácoras y algún que otro logro que hayamos tenido y que haya aparecido en algún medio local.

Todo ello seguramente sean resultados inofensivos, que no nos molestaría mostrar o que no nos importa que estén al alcance de cualquiera con una simple búsqueda entrecomillada pero, de todos estos resultados, ¿en cuántos de ellos tenemos absolutamente todo el control?

 

 Resultado de la búsqueda "Marcos Heredia Tapia"

 

Esta es la cuestión clave en la importancia del posicionamiento personal. Y no es otra que la de formar parte de un todo llamado reputación online, donde la capacidad por tener el mayor control posible sobre el contenido que generamos y se genera aplicable a nuestro nombre es vital.

Esta breve introducción a un tema que me apasiona y del que me veréis escribir frecuentemente, la reputación online y la gestión de crisis en la era 2.0, lo iré desgranando en este propio espacio de posicionamiento personal que es el blog de Marcos Heredia. No obstante ahora vayamos a lo que os he venido a contar: ¿qué puedo hacer para promocionar nuestra propia marca personal?

Técnicas y herramientas que nos ayudan a posicionarnos como marca personal

 

La primera de las herramientas fundamentales la tenéis frente a vosotros mismos: un blog personal pero ¡ojo!, no cualquier blog… Un blog que refleje lo que somos y, a ser posible obviamente lo mejor de nosotros.

A la hora de relanzar el blog de Marcos Heredia en base a este concepto del marketing personal, tuve clara la premisa de que no debía caer en anteriores prácticas como escribir cuando se me antoje o de cualquier asunto: ahora el blog de Marcos Heredia está planificado, segmentado y ordenado para que refleje mi día a día, mis logros, esfuerzos, méritos y pensamientos desarrollados mucho mejor de lo que un CV o mis perfiles en RRSS pueden hacer…

Pero no te limites a escribir en tu propio espacio: si algo tiene internet es que es una comunidad viva, dinámica… Participa en foros, escribe para otros blog, muestra tus conocimientos y ayuda a otros miembros… todo ello por supuesto sin polemizar ni suscitar opiniones contrarias o confrontadas.

Las redes sociales siguen formando gran parte de esta estrategia: es muy importante que todo lo que publiques sea positivo, de una imagen limpia de ti y no suscite ni polémicas ni te pueda sonrojar ante quedar expuesto a terceros. Para ello cuidar lo que decimos (y subimos) es primordial, pero también los controles de privacidad de las páginas y filtrar qué decimos y dónde lo decimos (en Facebook capado para que solo vean nuestras publicaciones nuestra familia, podría tener cabida una opinión política, pero es poco o nada recomendable en un Twitter a la vista de quien quiera).

Por último, el rastro que dejamos en internet es, o debe ser nuestro reflejo de la vida real trasladado a la vida digital. Por ello, aquello que te enorgullezca no dudes en mostrarlo y reflejarlo, ¿cómo? La creatividad y la pericia del manejo del entorno digital es otro factor “reputable”. Si te interesa el tema, sigue leyendo el blog de Marcos Heredia que iré profundizando J

El posicionamiento personal: marketing aplicado a uno mismo
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